Cardenal Michael Czerny SJ: La fe no puede ser neutral ante la crisis ecológica en la Amazonía
El representante del Vaticano hizo un llamado para «luchar con alegría» y revertir la crisis socioambiental. Michael Czerny SJ destacó que el encuentro interreligioso puede convertirse en motor de reconciliación entre el ser humano, la naturaleza y futuras generaciones.
El 13 de febrero de 2026, en el auditorio de la Conferencia de Religiosos del Perú (Confer), en Lima, el cardenal Michael Czerny, SJ, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (Vaticano), ofreció la conferencia “Desafíos para las comunidades de fe a la luz de Laudato Si’”. Esta se realizó en el marco de un encuentro promovido por la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales del Perú (IRI Perú).
Ante líderes religiosos, representantes de pueblos indígenas, autoridades y sociedad civil, el purpurado situó la reflexión en un punto central: la crisis ecológica que afecta a la Amazonía peruana no es solo ambiental, sino también social, ética y espiritual.

«El deterioro ambiental golpea primero a las comunidades indígenas»
Inspirado en la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco, el cardenal recordó que “todo está conectado”. En ese marco, insistió en el “doble clamor” que surge de la tierra y de los pobres: una sola crisis con múltiples rostros.
La Amazonía —“pulmón del planeta y corazón de la biodiversidad”— enfrenta deforestación, minería ilegal y modelos extractivos que degradan los ecosistemas. Pero, subrayó, el deterioro ambiental golpea primero a las comunidades indígenas y campesinas, cuyos territorios, fuentes de agua y culturas están en riesgo.
“No podemos separar la defensa del ambiente de la defensa de la dignidad humana”, afirmó, y reforzó una idea clave para la ecología integral: salvar el bosque descartando a las personas sería una contradicción moral.
Conversión ecológica: de los discursos a los gestos
Uno de los ejes centrales del discurso fue la “conversión ecológica”, entendida no como una consigna abstracta, sino como una transformación concreta de estilos de vida, prácticas comunitarias y estructuras injustas.

Czerny se dirigió a las comunidades de fe: ¿educamos realmente para el cuidado de la Creación? ¿Promovemos sobriedad y gratitud, o reproducimos —aunque sea sin querer— una cultura del descarte?
En esta línea, recordó también la enseñanza de Fratelli Tutti, donde el papa plantea que las religiones pueden aportar a la fraternidad y a la justicia social. La espiritualidad auténtica, sostuvo el cardenal, no puede desentenderse del sufrimiento humano ni del deterioro de la casa común.
Rol profético y la denuncia de la complicidad
Uno de los momentos más contundentes fue su advertencia sobre la neutralidad. En contextos de injusticia socioambiental, afirmó, la neutralidad y la indiferencia terminan siendo formas de complicidad.
Frente a intereses económicos que priorizan la ganancia inmediata sobre el bien común, las religiones están llamadas a ejercer un rol profético: denunciar, acompañar a las comunidades afectadas e incidir en políticas públicas sostenibles.
Más allá de la queja, pidió asumir responsabilidad activa para fortalecer la democracia, promover el diálogo y exigir que prevalezcan el derecho y la mediación.
Seis compromisos para las comunidades de fe
En la parte final, el cardenal propuso seis líneas de acción concretas:
- 1. Educar sobre la urgencia de la crisis ecológica y su dimensión ética y espiritual.
- 2. Promover estilos de vida más sobrios y solidarios.
- 3. Defender los derechos de comunidades indígenas, campesinas y sectores vulnerables.
- 4. Incidir ante gobiernos y empresas para políticas verdaderamente sostenibles.
- 5. Apoyar proyectos de conservación y desarrollo sostenible en la Amazonía.
- 6. Cultivar una espiritualidad ecológica que fortalezca la esperanza.
El mensaje concluyó con una invitación clara: “luchar con alegría”. La defensa de la Amazonía y de los pueblos que la habitan no puede estar marcada por el pesimismo, sino por una esperanza activa que movilice acciones concretas.
En un mundo fragmentado, el encuentro interreligioso —subrayó— puede convertirse en puente, fuerza moral y motor de reconciliación entre el ser humano, la naturaleza y las futuras generaciones. Para el Perú, donde la Amazonía es clave en la agenda climática global, el llamado del cardenal Czerny resuena como un desafío urgente y una oportunidad histórica.

Manuel Pulgar-Vidal: “Laudato Si’ es una guía de comportamiento”
A su turno, Manuel Pulgar-Vidal, íder global de Clima y Energía de WWF, fue directo en su intervención: “El desafío es leer. Hay que leer Laudato Si’ y Laudate Deum; una habla con la otra”. Subrayó que la encíclica del papa Francisco no es solo un documento religioso, sino una orientación ética frente a la crisis climática y el uso desmedido del poder.
Para el experto ambientalista, el concepto de “casa común” redefine la relación con el ambiente: “Casa común, responsabilidad común y ambiente como bien común”. Insistió en que el verdadero dominio sobre la tierra es responsabilidad, no imposición, y llamó a recuperar “lucidez y honestidad” en las decisiones públicas y privadas.

Apu Julio Cusurichi: “Si no hay territorio, no hay vida”
El representante indígena Julio Cusurichi recordó que la defensa de la Amazonía es una cuestión de supervivencia. “Si no hay territorio, no hay agua; si no hay territorio, no hay comida; si no hay territorio, no hay vida”, afirmó, enfatizando que el territorio integral es la base de la existencia de los pueblos originarios.
Además, denunció la violencia contra defensores ambientales en el Perú: más de 37 indígenas asesinados por proteger sus territorios. “Ninguna actividad económica debería vulnerar nuestros derechos”, sostuvo el miembro del Consejo Directivo de la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep). Asimismo, reclamó políticas públicas que garanticen justicia ambiental y protección efectiva.

Ana María Palomino: “Laudato Si’ es la respuesta de Dios ante el clamor”
La hermana Ana María Palomino, vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y miembro de IRI Perú, definió Laudato Si’ como “la respuesta de Dios ante el clamor de la tierra y de los pobres”. Destacó que el documento movilizó a las comunidades de fe a tomar conciencia frente a la vulneración de derechos en la Amazonía y a construir redes de solidaridad.
Al tiempo de valorar la espiritualidad de los pueblos amazónicos, compartió una imagen poderosa: “Hay que tratar con amor y con cariño a la semilla, a la tierra, para que dé frutos”. Para la religiosa integrante de la congregación Hermanas Misioneras de María Inmaculada, la defensa del territorio no es solo una causa social, sino una expresión profunda de fe, esperanza y compromiso con el buen vivir.
